viernes, 30 de diciembre de 2011

Las palabras qe se lleva el viento

"En el fondo somos muy parecidos en cuanto a bondad se refiere;

pensamos en el resto antes que en nosotros.

Empatizamos rápidamente el dolor del otro y lo hacemos nuestro,

para entenderlo y ayudar...

Sé que probablemente lo hayas pasado mal, o peor en el pasado,

pero así como sé eso...

Sé que yo no soy como ellos,

y que sea lo que sea, nos depare el futuro lo que nos depare

quiero cuidar de tí porque, sinceramente y de corazón,

me pareces la chica más bondadosa que he conocido en mi vida..."


Las palabras vuelan junto al viento, mientras los actos se mantienen firmes como rocas. Él se marchó hace mucho, pero el soplo amargo del recuerdo me trajo estos vocablos y me dejó una enseñanza: que más vale un gesto tierno que mil promesas vanas.

jueves, 22 de diciembre de 2011

No me esperes... porque ya no estaré.

No me esperes aunque te quiera, aunque te desee, porque no estaré.
No te merezco, te hago daño y no me lo perdonaré. Porque sé que me quieres, que tú también me deseas y que esto te duele, pero lo siento, ya no estaré...

El calor de tu cuerpo, de tus brazos rondeándome, tus caricias y tus casi besos me roban el alma, me rompen los huesos. Cada minuto a tu lado es un bien preciado. Pararía el tiempo abrazada a tu cuello, apoyada en tu hombro, aguantando las lágrimas, enredándote en mi pelo. Ardo en deseos de tenerte a mi lado, de que no sueltes mi mano y de escuchar tus te quieros. Pero cada vez que me dices que no espere, es un adiós a un bello momento.
Y no comprendes, no comprendes que no puedo dejar de esperar tu regreso, y aunque esto duela más que mil clavos ardiendo, estoy dispuesta a sufrir con tal de un verdadero beso.

No me esperes, cierra los ojos y empaqueta este momento. Los dos pasando frío, parados en la acera, abrazados, con el corazón al unísono latiendo. Tenerte tan cerca y a la vez tan lejos... No puedo soltarte, aunque deba, pero no quiero. Quiero tenerte a mi lado, pero no puedo. Una cosa te pido, y reitero: No me esperes, porque aún no es el momento. Cuando te acuerdes de mí, no quiero ver una lágrima en tu rostro, quiero ver tu sonrisa, alegría, te quiero ver sonriendo. Quizá me equivoque, o quizá haga lo correcto, pero ante todo no me esperes, sigue adelante, busca, vive tus sueños.

La quieres y lo respeto. Nunca te diré qué hacer, sólo que te quiero, que nunca se lo había dicho a nadie; que nunca había tenido tanto miedo. Siento que te he perdido, que ya no volveremos a estar parados en la acera a uno bajo cero, que ya no me abrazarás como si el tiempo no importara, que no me mirarás con la misma dulzura mientras habla por tí tu mirada. Te echaré de menos, y sé que tú a mí también, pero me has pedido que no te espere, y aunque me cueste, lo intentaré. Sólo te digo que te quiero, y que muy a mi pesar, siempre te querré.


Por favor, no me esperes, porque yo ya no estaré...

Incertidumbre

Cierto es que cuando se está enamorado
los versos vienen a la mente,
como pájaros volando.
¿Pero qué es lo que siento realmente?
¿Hablo de amor o me lo estoy imaginando?

Cuántos amores habrá, catalogados o sin catalogar
capaces de enseñar a una mente lógica
la más bella manera de soñar,
porque cuando uno está así,
¿qué es falso y qué real?

jueves, 8 de diciembre de 2011

La nota final

Los sonidos huecos de una guitarra rota,
destruida por el tiempo,
no se pueden arreglar.

Sin embargo, hay un momento,
cuando aparece el maestro,
que hace vibrar las cuerdas,
y éstas vuelven a cantar.

Cada nota afinada, suena miedosa al principio,
elevando su voz poco a poco,
con temor a errar.

Se confía, cobra fuerza
pero de pronto comienza a resbalar.

Hasta tres veces se resbala,
prometiéndose que no volverá a tocar
esa nota grave y oscura que la obliga a fallar.

A pesar de todo el maestro insiste
tocando de nuevo, arrepintiéndose luego
para decir una y no más.

Pero la guitarra se ha vuelto a romper
quebrando su confianza,
quebrando su fe.

Y es que a una guitarra rota
por los tres mismos sitios donde resbaló
no se la puede pedir volver a sonar.

jueves, 26 de mayo de 2011

Pensamientos..

He abierto la ventana y una brisa fresquita me ha acariciado la cara. He cerrado los ojos, respirando con el alma.
Al abrirlos, frente a mi ventana, se extendía un vasto campo, verde como las esmeraldas.
Había flores y mariposas; había vida y esperanza. El aire olía a puro, y el sol brillaba con ganas.
La brisa movía los pastos como si me saludaran, sonriendo al nuevo día; sonriendo a la mañana.
Pero entonces un ruido disipó a los pájaros, y me trajo de nuevo a mi verdadera ventana, tras la cual se extendía una fila de edificios mientras el tapicero anunciaba su llegada.

Y en esta mañana templada de domingo me dije que algún día saldría de esta cárcel de sueños...

domingo, 22 de mayo de 2011

Con cariño...

Hoy he oído tu voz. He visto unas fotos. Y he soñado recuerdos...
Aparecía un colibrí dorado y verde revoloteando ansiosamente a mi alrededor. Le veía sufrir, agitando sus diminutas alas con velocidad, como si al dejar de moverlas su corazón no palpitara. Se posaba de flor en flor, indeciso, pensando, tal vez, en si le convendría hacerlo. A veces se quedaba quieto, tan solo un momento imperceptible. Luego batía sus ansiosas alas, aterrado ante la idea de morir.
Entonces pensé si realmente estaba vivo. Volaba, sí; comía, también; pero no vivía. Lo peor es que su angustia era contagiosa.
Seguí observando como el solitario colibrí iba perdiendo sus colores, hasta no ser más que un pajarito pardo y agotado. Me miró suplicando y sonreí extendiendo mi mano. Sus patitas se posaron en mis palmas que se cerraron como una caja encantada. Noté sus respiración entrecortada, su corazoncito latiendo a marchas forzadas. Lo acerqué a mi pecho y le di mi calma.
Al abrir las manos salió volando una bella mariposa esmeralda y dorada. Se posó en el árbol de la vida y respiró aliviada. La miré y le di un consejo, que más tarde comprendí que ella misma me había dado: vivimos muy deprisa en un mundo donde la vida pasa con lentitud ante nuestros ojos.


Al colibrí la había hecho mariposa; la mariposa me había hecho persona. Y con miradas cómplices dijimos lo que con palabras a veces no expresamos: que en momentos de apuro y problemas, nos tenemos la una a la otra y que no importa cómo seamos si somos capaces de cambiarnos a mejores personas.


Gracias =)

jueves, 5 de mayo de 2011

domingo, 27 de marzo de 2011

Tengo ganas...

Tengo ganas de abrir la ventana
trepar por mi escritorio
y salir al exterior.

Tengo ganas de extender mis brazos
de gritar al cielo
y sentirme gorrión.

Tengo ganas de notar transparencia
de ser ligera
y alejarme de lo peor.

Tengo ganas de ser una niña pequeña
jugando con su muñeca
y sin mayor preocupación.

jueves, 3 de marzo de 2011

Blanca paloma

Para alguien muy especial =)

Blanca paloma que extiende sus alas abrazándo la vida. Nos cubre con su manto de cariño y dedicación. Verdes esmeraldas adornan su cara. Te escucha, te comprende... es digna de admiración.

Vuela la paloma sobre los problemas del mundo, repartiendo sonrisas allá donde va.
Te cede el paso, te abre la puerta, piensa siempre,
siempre en los demás.
¿Por qué, blanca paloma, están vidriosos tus ojos?
Tu corazón está dividido; un pedacito está en América, otro en mi interior. El resto en las personas que te rodean porque suyo es tu amor incondicional, como el de Dios.

Sin embargo, ¿por qué blanca paloma, te escondes tras una flor? Te disfrazas de arco iris, cuando en tu interior la lluvia inunda tus campos, y casi no sale el sol.

Llega la paloma frente a un espejo de plata. Pero no se mira. No es capaz. Porque la paloma se convierte en una hermosa niña que siempre quiere agradar.

En su escudo de marfil, los cumplidos rebotan, te los devuelve. Y si no son de su agrado, te tacha de mentirosa. "¡Cómo una palomita como yo va a ser la rosa más hermosa del rosal!"

Es capaz de aceptar, de perdonar a los demás pero incapaz de mirar su propio reflejo.
Y no es el espejo el que te hace deforme, es tu mente, blanca paloma, a la cual deformas para no verte tal y como eres.

Divertida, dulce, amable, pura, sincera, única.

Porque blanca paloma, tú nos apoyas en el camino, pero nosotras somos las estrellas que guiamos tu paso.

No estás sola, blanca paloma.
No estás sola.

lunes, 28 de febrero de 2011

Sentidos

Si al sol le pido salir
la nube se cruza en medio.
Si al pájaro le pido volar,
la lluvia sale a su encuentro.

¿Por qué el algodón se volvió lija?
¿Por qué la dulzura pasó a amargura?

Luz del recuerdo que ilumina mi alma...
Quisiera decirlo todo,
pero no puedo pronunciar palabra.

Un olor, un sabor,
una textura basta
para parar el reloj del tiempo
y volver a mi querida infancia.

Aunque el dolor inunde mis mejillas
mis lágrimas difuminan el miedo.
Un miedo irracional al recuerdo
doloroso contra el que no puedo.

Ahora sé que hay una luz que ilumina mi alma
o un sabor que me devuelve a la infancia
y eso es suficiente para luchar,
pero sobretodo, para dar gracias.

domingo, 6 de febrero de 2011

Futuro

Me levanté ayer y miré por la ventana
a mi sucia ciudad intoxicando el cielo
que de azul se teñía gris
y de gris a un tono negro.

Un gigante de metal con pies de barro
donde las flores se ahogan en el estruendo
de un vaivén alocado, donde nadie
va a ninguna parte pero todos van corriendo.

¡Qué somos!
¿Qué seremos?
Hijos de un mundo nuevo,
padres de un vertedero.

domingo, 16 de enero de 2011

Sueños

"La vida es sueño" decía Calderón de la Barca. ¿Qué son los sueños sino vagas esperanzas de algo mejor, sino el consuelo de quienes no tienen nada?
Son frágiles cristales que adornan nuestra perturbada mente. Algodón de azúcar para nuestras ideas. El alimento de nuestra alma. Sin sueños, no hay ilusión; sin ilusión no hay vida. Nada. Sin embargo, qué contradictorio es todo. Porque podemos seguir viviendo sin sueños, sin ilusión. Seres autómatas de un futuro sin luz, sin dorado ni verde. Viviremos entre la espesa nube de humo generada por los fracasos de unos sueños sin esperanzas, bañadas en el río de la plata y el egoísmo, que buscando el éxito y bienestar de unos pocos, causarán daño a todos.
"Estamos hechos del mismo material que los sueños" dijo Shakespeare. Puede que en su época. Si ahora es así, tendremos que asumir que estamos hechos del metal que lo mueve todo; de su frialdad, de su indiferencia.
¿Dónde están ahora los sueños? ¿Dónde quedó la esperanza?
Tan solo mirad al árbol que lucha por conseguir la luz del sol, a la golondrina que vuela por los antiguos pueblos ahora convertidos en gigantes de metal, al arco iris que rompe la boina que cubre la cabeza de Madrid... ellos no se rinden. ¿Por qué nosotros sí?
Una vez más, queda demostrado la sabiduría de la naturaleza. ¡Cuán estúpidos somos! Pero aún podemos cambiar...