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lunes, 12 de marzo de 2012

Nuestra...

Llegará algún día
en que todo esto acabe,
en que pueda mirarla
sin que mi corazón se pare.

Llegará ese día
en el que no esté conmigo,
en que estemos juntos
como buenos amigos.

Ese día, aún está lejos.
Ese día, no tiene dueño.
Ese día, lo veo en sus ojos.
Ese día, tan sólo es un sueño.

Hay veces que parece
que ese momento llega,
pero tan pronto viene,
tan pronto vuela.

Hoy tu olor
me devuelve al pasado,
a caricias absurdas
y sentimientos contrarios.

Recuerdos dulces
que amargos se vuelcan.
Cerraré los ojos
para que esto desaparezca.

Y un día
llegará el final
y podremos sin miedo
mirar hacia atrás.

Y afirmar, y decir,
"al fin, soy feliz".

domingo, 16 de enero de 2011

Sueños

"La vida es sueño" decía Calderón de la Barca. ¿Qué son los sueños sino vagas esperanzas de algo mejor, sino el consuelo de quienes no tienen nada?
Son frágiles cristales que adornan nuestra perturbada mente. Algodón de azúcar para nuestras ideas. El alimento de nuestra alma. Sin sueños, no hay ilusión; sin ilusión no hay vida. Nada. Sin embargo, qué contradictorio es todo. Porque podemos seguir viviendo sin sueños, sin ilusión. Seres autómatas de un futuro sin luz, sin dorado ni verde. Viviremos entre la espesa nube de humo generada por los fracasos de unos sueños sin esperanzas, bañadas en el río de la plata y el egoísmo, que buscando el éxito y bienestar de unos pocos, causarán daño a todos.
"Estamos hechos del mismo material que los sueños" dijo Shakespeare. Puede que en su época. Si ahora es así, tendremos que asumir que estamos hechos del metal que lo mueve todo; de su frialdad, de su indiferencia.
¿Dónde están ahora los sueños? ¿Dónde quedó la esperanza?
Tan solo mirad al árbol que lucha por conseguir la luz del sol, a la golondrina que vuela por los antiguos pueblos ahora convertidos en gigantes de metal, al arco iris que rompe la boina que cubre la cabeza de Madrid... ellos no se rinden. ¿Por qué nosotros sí?
Una vez más, queda demostrado la sabiduría de la naturaleza. ¡Cuán estúpidos somos! Pero aún podemos cambiar...

miércoles, 6 de enero de 2010

Simplemente soñar

Anoche soñé que volaba. Mis alas se extendían elegantemente saludando al cielo estrellado oculto tras un velo de contaminación. Salí por la ventana de mi habitación y volé. Atravesé el humo y vislumbré, al fin, mis amadas estrellas. Un mar de luces relampagueantes se abría a mis ojos.
Tan sólo me dejé llevar.
Cuando desperté, mi corazón se encogió. Había saboreado la libertad en todo su esplendor y la realidad cruel me la arrebató de mis manos.