La vida en una botella
que zarpa entre incertidumbres.
Volar con las alas caídas
entre algodones dulces.
Saborear el río de la sabiduría,
de la experiencia adulta.
Golpearse contra un muro;
caer y no desfallecer nunca.
Mirar a los ojos sin
temer al fracaso,
aunque fracasando aprendemos
a vivir más despacio.
Inhalar, exhalar el
aroma del triunfo;
arraigar y plantar las
raíces del futuro.
Palpar, acariciar la
primavera incipiente;
mezclar otoño, verano,
disfrutar y evitar diciembre.
Mirar adelante sin
pensar en ayer;
eso me enseñaste,
pues eso haré.
Vivir en una botella
gritar al cielo estrellado
volar con las alas erguidas;
volar, y seguir soñando.
miércoles, 25 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
...
Aunando fuerzas para dejar
mi corazón volar, que se
escape de entre mis dedos
renunciar,
renunciar,
renunciar...
mi corazón volar, que se
escape de entre mis dedos
renunciar,
renunciar,
renunciar...
martes, 10 de abril de 2012
Todo o nada
Mírame a los ojos
y dime que me quieres,
que por mí te desvives;
que por mí mueres.
Mírame a los ojos
y dime que no te atreves
a saltar al vacío;
a deshacerte de tus redes.
Mírame a los ojos
hundidos en chocolate negro
que te sonríen alegres
mientras lloran por dentro.
Mírame a los ojos
y vuélveme a mentir;
que me quieres, que me amas,
que lo harías todo por mí.
Mírame a los ojos
y empieza a decidir
porque no quiero seguir atada,
no quiero volver a sufrir.
Mírame a los ojos,
posa tu triste mirada,
dime que me lo das todo
o que no me das nada.
y dime que me quieres,
que por mí te desvives;
que por mí mueres.
Mírame a los ojos
y dime que no te atreves
a saltar al vacío;
a deshacerte de tus redes.
Mírame a los ojos
hundidos en chocolate negro
que te sonríen alegres
mientras lloran por dentro.
Mírame a los ojos
y vuélveme a mentir;
que me quieres, que me amas,
que lo harías todo por mí.
Mírame a los ojos
y empieza a decidir
porque no quiero seguir atada,
no quiero volver a sufrir.
Mírame a los ojos,
posa tu triste mirada,
dime que me lo das todo
o que no me das nada.
miércoles, 4 de abril de 2012
Una sencilla recompensa
La tranquilidad de la calle fue perturbada por el tosco frenazo de un coche, seguido del estridente sonido de una luna al romperse. Alguien gritó.
Pum-pum-pum-pum-pum... Mi corazón representaba la marcha acelerada de un ejército antes de la batalla. Pum-pum-pum-pum. Mil tambores tocando a la vez, encerrados en mi pecho. Pum-pum-pum. Tan solo unos ojos verdosos me transmitían paz en toda aquella oscuridad. Su mirada apartaba el dolor de mi carne. Seguí la luz de sus ojos que me llevaron a una borrosa realidad.
Pum-pum-pum-pum-pum... Mi corazón representaba la marcha acelerada de un ejército antes de la batalla. Pum-pum-pum-pum. Mil tambores tocando a la vez, encerrados en mi pecho. Pum-pum-pum. Tan solo unos ojos verdosos me transmitían paz en toda aquella oscuridad. Su mirada apartaba el dolor de mi carne. Seguí la luz de sus ojos que me llevaron a una borrosa realidad.
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