Sí, estoy enamorada de la melancolía, de su lluvia, que se cuela en mis entrañas y se cala en mis huesos.
Estoy enamorada de las notas del viento, de los árboles caídos, de cómo frotan sus cuerdas contra la pureza de la humedad.
Me enamoré del siseante atardecer,
rojo intenso fuego de atmósfera.
Y me rendí a su chelo, a su vibrante desesperación y sonreí, sonreí como una pequeña bajo la lluvia, empapándome de vida, de amor, de tristeza, de llantos fallidos y triunfos sonados.
Era vida.
Vida.