lunes, 12 de marzo de 2012

Nuestra...

Llegará algún día
en que todo esto acabe,
en que pueda mirarla
sin que mi corazón se pare.

Llegará ese día
en el que no esté conmigo,
en que estemos juntos
como buenos amigos.

Ese día, aún está lejos.
Ese día, no tiene dueño.
Ese día, lo veo en sus ojos.
Ese día, tan sólo es un sueño.

Hay veces que parece
que ese momento llega,
pero tan pronto viene,
tan pronto vuela.

Hoy tu olor
me devuelve al pasado,
a caricias absurdas
y sentimientos contrarios.

Recuerdos dulces
que amargos se vuelcan.
Cerraré los ojos
para que esto desaparezca.

Y un día
llegará el final
y podremos sin miedo
mirar hacia atrás.

Y afirmar, y decir,
"al fin, soy feliz".

jueves, 12 de enero de 2012

La música del silencio

Como un rayo de luz
que atraviesa una ventana,
como el silencio más suave
de una nota apagada
viniste a mí con
una sonrisa en la cara,
preguntando mi nombre,
aunque luego no lo recordaras.

Ahora escucha,
presta atención y calla;
como una ola en el mar
de sueños que inunda tu alma
zambúllete en mi música;
vuela, sueña, ama.

miércoles, 4 de enero de 2012

Nuevo año... vuelvete a levantar.

He reído, he llorado, he amado intensamente, me han decepcionado, he hallado, he luchado y vencido, a veces he perdido, pero nunca me he dejado de levantar... Me he asfixiado, he gritado y pegado, me he enfadado, he estado a punto de dejarlo todo y no volver a intentarlo, pero nunca me he dejado de levantar... Por que de eso se trata, vivir, darlo todo de tu ser, arriesgar y fallar, pero volviendo a intentar, probar, errar o acertar, no importa siempre y cuando te vuelvas a levantar...

Y yo eso lo olvidé. Olvidé levantarme, dejando que una mano fría y oscura me arrastrara al fondo de mis más temidos miedos. Simplemente me dejé caer en un pozo del que no salí hasta que exploté; dije hasta aquí no más y desperté, luché, me agarré a todo lo que pude y encontré lo más bello que alguien hundido podía encontrar: la sonrisa de un niño agradecido por tu empeño, por tu dedicación y tu generosidad. Seguí entonces buscando y me vi volando con las alas de mi blanca paloma, que me ayudaron a salir del pozo. Pero no me conformé. Continué y me topé con decenas de caras nuevas que me abrían la puerta a lo desconocido; mi pasaporte para empezar.

Y aunque después he vuelto a tropezar, a llorar y gritar me he dado cuenta de que, con amigos de verdad, todo se puede superar.
Dejo atrás un año que yo creía malo, pero que en realidad me ha enseñado a madurar, a ver que todo esto forma parte de la vida, y que nunca, nunca, me tengo que dejar de levantar.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Las palabras qe se lleva el viento

"En el fondo somos muy parecidos en cuanto a bondad se refiere;

pensamos en el resto antes que en nosotros.

Empatizamos rápidamente el dolor del otro y lo hacemos nuestro,

para entenderlo y ayudar...

Sé que probablemente lo hayas pasado mal, o peor en el pasado,

pero así como sé eso...

Sé que yo no soy como ellos,

y que sea lo que sea, nos depare el futuro lo que nos depare

quiero cuidar de tí porque, sinceramente y de corazón,

me pareces la chica más bondadosa que he conocido en mi vida..."


Las palabras vuelan junto al viento, mientras los actos se mantienen firmes como rocas. Él se marchó hace mucho, pero el soplo amargo del recuerdo me trajo estos vocablos y me dejó una enseñanza: que más vale un gesto tierno que mil promesas vanas.

jueves, 22 de diciembre de 2011

No me esperes... porque ya no estaré.

No me esperes aunque te quiera, aunque te desee, porque no estaré.
No te merezco, te hago daño y no me lo perdonaré. Porque sé que me quieres, que tú también me deseas y que esto te duele, pero lo siento, ya no estaré...

El calor de tu cuerpo, de tus brazos rondeándome, tus caricias y tus casi besos me roban el alma, me rompen los huesos. Cada minuto a tu lado es un bien preciado. Pararía el tiempo abrazada a tu cuello, apoyada en tu hombro, aguantando las lágrimas, enredándote en mi pelo. Ardo en deseos de tenerte a mi lado, de que no sueltes mi mano y de escuchar tus te quieros. Pero cada vez que me dices que no espere, es un adiós a un bello momento.
Y no comprendes, no comprendes que no puedo dejar de esperar tu regreso, y aunque esto duela más que mil clavos ardiendo, estoy dispuesta a sufrir con tal de un verdadero beso.

No me esperes, cierra los ojos y empaqueta este momento. Los dos pasando frío, parados en la acera, abrazados, con el corazón al unísono latiendo. Tenerte tan cerca y a la vez tan lejos... No puedo soltarte, aunque deba, pero no quiero. Quiero tenerte a mi lado, pero no puedo. Una cosa te pido, y reitero: No me esperes, porque aún no es el momento. Cuando te acuerdes de mí, no quiero ver una lágrima en tu rostro, quiero ver tu sonrisa, alegría, te quiero ver sonriendo. Quizá me equivoque, o quizá haga lo correcto, pero ante todo no me esperes, sigue adelante, busca, vive tus sueños.

La quieres y lo respeto. Nunca te diré qué hacer, sólo que te quiero, que nunca se lo había dicho a nadie; que nunca había tenido tanto miedo. Siento que te he perdido, que ya no volveremos a estar parados en la acera a uno bajo cero, que ya no me abrazarás como si el tiempo no importara, que no me mirarás con la misma dulzura mientras habla por tí tu mirada. Te echaré de menos, y sé que tú a mí también, pero me has pedido que no te espere, y aunque me cueste, lo intentaré. Sólo te digo que te quiero, y que muy a mi pesar, siempre te querré.


Por favor, no me esperes, porque yo ya no estaré...

Incertidumbre

Cierto es que cuando se está enamorado
los versos vienen a la mente,
como pájaros volando.
¿Pero qué es lo que siento realmente?
¿Hablo de amor o me lo estoy imaginando?

Cuántos amores habrá, catalogados o sin catalogar
capaces de enseñar a una mente lógica
la más bella manera de soñar,
porque cuando uno está así,
¿qué es falso y qué real?

jueves, 8 de diciembre de 2011

La nota final

Los sonidos huecos de una guitarra rota,
destruida por el tiempo,
no se pueden arreglar.

Sin embargo, hay un momento,
cuando aparece el maestro,
que hace vibrar las cuerdas,
y éstas vuelven a cantar.

Cada nota afinada, suena miedosa al principio,
elevando su voz poco a poco,
con temor a errar.

Se confía, cobra fuerza
pero de pronto comienza a resbalar.

Hasta tres veces se resbala,
prometiéndose que no volverá a tocar
esa nota grave y oscura que la obliga a fallar.

A pesar de todo el maestro insiste
tocando de nuevo, arrepintiéndose luego
para decir una y no más.

Pero la guitarra se ha vuelto a romper
quebrando su confianza,
quebrando su fe.

Y es que a una guitarra rota
por los tres mismos sitios donde resbaló
no se la puede pedir volver a sonar.