martes, 15 de enero de 2013

Al fin

Miré al cielo
de estrellas ausentes,
mar de negrura,
presagio de muerte.
Reflejada vi
mi alma inerte,
rota de dolor
por tu amor hiriente.

Bésame otra vez,
suplicaban mis labios.
Abrázame fuerte
con tus nervudos brazos.
Detén la soledad
que tú mismo has creado,
y ámame de nuevo
como tiempo antaño.

Y así soñando
recuerdos del pasado,
la pesadilla
se terminó ahogando.
Pues ya no te quiero, 
ya no estás al mando.
Por que al fin, sola,
 la felicidad he hallado.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Esperar

No le pides nada a la vida. Te sientas y esperas que todo sea tan fácil como cuando eras niño. No te cuestionas nada, no arriesgas, no te mojas, no vives.
Sueñas con cosas pequeñas, barquitos de papel a la deriva de un mar de incertidumbres que no te atreves a surcar.
Deseas que con mirar al cielo baste para oír llover; que con cerrar los ojos cese la violencia, y con girar tu cara desaparezca el dolor.
Mírate, sólo un momento y dime, ¿de verdad crees esos cuentos? ¿Crees que estás vivo?
Tienes tanto miedo a actuar... sí, tú, aquel que no da su tiempo a los demás, que no comparte su alegría con la gente y que se llena los bolsillos de monedas vacías.
Si no alzas la voz, no opines. Si no actúas para cambiar, no te quejes. Si has elegido ser un borrego, adelante. Vive con ello, pero no esperes que tu vida torne a mejor. No esperes apoyo cuando nunca lo ofreciste. No pidas el oro que nunca regalaste. Por que desde el momento en que decidas esperar, todos aquellos que decidieron avanzar se olvidarán de ti.
Sin embargo, ¡qué injusta es la vida! Porque al final, mientras tú esperas, solo y sin esperanza, otros lucharán por un mundo mejor que, al fin y al cabo, acabará salpicándote con su majestuosidad.

Así que, tú, que esperas sentado, tan solo hazme un favor: sé educado y da las gracias o levántate y únete a la causa de la vida, participa en el mundo y vive en comunidad.

Por que la vida no trata de esperar, trata de actuar.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Adiós al verano

En este día lluvioso, principios del otoño, miraba por la ventana recordando los meses anteriores. ¡Cómo y cuánto ha cambiado todo desde entonces! Este es uno de esos momentos en los que frenas y haces balance de todo lo ocurrido, aprendido, vivido, experimentado, sentido. Y al final te das cuenta de que todo era cuestión de proponérselo.

Proponerte que vas a cambiar, que empezarás de cero y tratarás de ser feliz por ti misma, sin depender de nadie, sólo de tus sentimientos, de tus ganas y de tu ser. Disfrutar de tu vida a tu manera, sin cambiar por nadie, sin cuestionarte porqué no eres perfecta para unos y sí para otros. Sólo siendo tú.
Años perdida, para aprender (y comprender, al fin) en sólo dos meses que hay personas únicas las cuales no podrás sustituir, pero encontrarás personas mejores que te querrán tal y como te quieras a ti misma y entonces entenderás que eres joven, con un océano de posibilidades delante de ti y que porque algo no sale como esperabas, el mundo no se acabará.

Conseguir quererse a una misma, valorarse, mirarse al espejo sin vergüenza, sin querer ser otra persona.
Depender solo de ti, sacar provecho de tus fracasos y levantarte tras las decepciones y los golpes de la vida.

Cuando dejas a un lado las idioteces que te ciegan, serás capaz de ver realmente a las personas que te rodean. Aprenderás cómo son en realidad, si las quieres o prefieres echarlas de tu vida. Valorarás las amistades de verdad, tendrás hambre de conocer más y sed de momentos felices.

En este día lluvioso, principios del otoño, miro por la ventana y pienso en todo el camino recorrido, todas las experiencias aprendidas durante mis viajes, todo lo que me queda por vivir y aunque no sé qué me deparará mañana, sé que ya no tengo miedo, que estaré bien.

viernes, 6 de julio de 2012

Cerrando una etapa

Porque me ha enseñado mucho, 
me ha devuelto la ilusión por algo que yo creía perdido. 
Porque llegué a pensar que no era capaz de querer a nadie, 
y porque, por fin, aunque hayan sido pocas veces, 
breves pero intensas, 
no me he sentido tan sola como creía estar. 
Y sí, me hace sufrir, mucho, pero 
las partes buenas han sido tan extraordinadias 
que lo malo al final es algo insignificante.

lunes, 2 de julio de 2012

¿Por qué?

¿Por qué me haces esto, Sino?
¿Por qué me tiendes la mano,
con dulzura, tentadora, llena de posibilidades,
para luego arrebatarme las pocas esperanzas obtenidas?
Cruel. Desipidado eres, Sino.
Juegas con mi vida, y mi vida es mía;
mis ilusiones me pertenecen
y yo poseo la llave de mi futuro.
Cuando decida, no te interpongas;
alejate de mi camino volando cual rapaz
corriendo cual hiena,
reptando como una víbora y
dejame a mi aire, porque tú no controlas nada.
Asíque deja de mandar halos de esperanza
si no me piensas dar suelo firme donde pisar.
Dejemos este juego de una vez,
da la cara y dime porqué,
porqué a veces la suerte me sonríe
y el resto del tiempo se ausenta.
Porqué complicas nuestras vidas
sin motivo cualquiera.
Dime.
¿Por qué? 

sábado, 16 de junio de 2012

Silencio

Cerrado con llave,
enterrado bajo tierra.
Mi corazón palpitante;
tu mano la desvela.
Miel amarga del deseo
insomnio por sentimientos;
vuélveme la noche loca
y por el día remordimientos.
Una, no más;
tropezar y caer de nuevo.
Secretos sordos y mudos,
custodiados por la oscuridad;
guardados en silencio.

domingo, 3 de junio de 2012

Espero encontrarte en mi camino

Revivir ese momento una y otra vez. Sus manos en mi espalda, mis labios en su cuello...
Ahora miro por la ventana y no siento enfado, siento miedo; siento pena, y al final pienso que no fue culpa de nadie.
Me perdí en sus latidos, en su pecho hinchándose, en su abrazo protector que creó un espacio solo nuestro, lejos del ruido, de los problemas, de la realidad... lejos de todos menos de nosotros.
Y allí tumbada se me nubló la vista y se paró el tiempo. ¡Qué importaba el antes! ¡Qué importa el después! Importaba el ahora, aunque aquel ahora, tan ansiado y anhelado, no es el de hoy. El de hoy es amargo, vacío, roto de nuevo.
Porque no hay un mañana a su lado; ya no hay ningún refugio aislado.
Habrá ruido y realidad. No habrá besos que curen mis heridas, sólo yagas en mis pies (uno delante; otro detrás) porque eso sí, no dejaré de andar. Caminaré, caminaré sin mirar atrás.