sábado, 16 de noviembre de 2013

Empezar de nuevo

Se escapó mi amor en un último aliento, 
un suspiro en el vacío sin dueño.
Entre mis dedos huyó como el humo en el viento, 
y mientras, sigo esperando su regreso. 

Y vendrá tarde y fresco, 
inocente y nuevo, 
ambicioso de recuerdos e historias, 
temeroso de lágrimas y miedo. 

Es un círculo vicioso, 
un remolino incierto, 
pero repleto de tantas salidas 
como entradas tiene el universo. 

Si respiro hondo y escucho el silencio, 
notaré mi amor volviendo a mi cuerpo, 
limpiando mi cara,
renovando mis sueños. 

Mis recuerdos permanecen, 
pero ya es hora de crear unos nuevos.

domingo, 6 de octubre de 2013

Sinceridad y transparencia

Admitiré y asumiré como persona adulta que soy, que sigo enamorada de ti. Quizá no quiera, simplemente, obligar a mi memoria a borrar todos esos recuerdos, esas conversaciones que tuve contigo. Sigo recordando las primeras palabras, las bromas que gastábamos, las horas que pasábamos contándonos absurdas anécdotas o sorprendiédonos el uno del otro. Y sé que tú tampoco lo has olvidado.
Breve pero intenso fue el tiempo que pasé a tu lado. Esta entrada no es para pedirte nada, de hecho estoy segura que ya ni lo lees, pero necesito decirlo al mundo, ser por una vez sincera y transparente, sin pedirte nada a cambio, sin querer oír consejos como los de "pasa página, olvídale." ¿Por qué olvidar a la persona que marcó una etapa de mi vida importante? ¿Para qué borrar todos esos momentos?
Tus problemas con el marrón oscuro, que no es negro pero que nunca aciertas que lo es. Desear viajar a las estrellas; ver las auroras boreales. El tupper de galletas que me perdiste. Todas las pelis del cine. Lo mal que te indicaba el camino de vuelta, las risas, los despistes, los "tierra trágame"... Qué auténticos éramos al principio, cuando nos enfadábamos por tonterías y nos dábamos la mano como si nunca pasara nada. El hielo que no es agua y el alma que no existe.
Y todavía la gente me pide que olvide. No quiero. Tampoco culpo a nadie. No juzgo, no me enfado. Por que como tú dijiste una vez, que me quiten lo bailado, esta tarde nunca me la arrebatarán.

Ocupas un lugar muy importante en mi corazón y aunque pasen años, siempre te recordaré con el mayor cariño del mundo. Porque eres un cabezota; porque crees que eres frío cuando ves color a tu al rededor. Porque no te creíste cuando te dije que tuve suerte de cruzarme contigo en el camino, porque eres la relatividad en persona y a veces la contradicción misma. Porque eres espontáneo, lleno de vida, alocado y divertido.No lo olvides.

Con todo esto, te digo adiós.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Reflexiones

Y cuando nuestros ojos se pierdan como dos estrellas en el vacío,
mi corazón dejará de latir,
tan solo quedará el recuerdo de un amor soberbio
fruto de la locura de dos almas solitarias destinadas entre sí...

jueves, 22 de agosto de 2013

Casi seis

Cuando el reloj marque las doce habrán pasado seis veces treinta largos, intensos, maravillosos, confusos y hermosos días.
Días que pasaba a tu lado sin necesidad de estar físicamente contigo.
Días en que nuestras jóvenes almas se compenetraban, enlazaban, fundían e incluso discutían al calor de nuestro corazón.
Antes de contar la una, tus palabras me embrujaron.
Antes de contar las dos, sucumbimos al amor.
Mientras contaban las tres y las cuatro, tu aliento se cernía en mi cuello, mis labios encerraban los tuyos, tu piel rozaba la mía y nuestro calor nos envolvía y protegía del exterior.
Las cinco contaba peligrosa, pues una sombra se cernía, un presagio que decía que las seis no llegarían.
Pues aunque el reloj marque las doce, las seis veces treinta días nunca pasarían, pues el silencio ha robado la alegría que contenían. Mas al aceptar tus besos antes de la una, prometí no darme por vencida.
Y aquí estoy, esperando que el reloj marque las doce sin que la esperanza abandone mi vida.

lunes, 12 de agosto de 2013

De todo corazón

Increíble cómo robas una sonrisa a mis labios, cómo haces que un bache se convierta en tierra llana y firme, cómo acallas el rumor de mis miedos y me empujas a volar alto. 
No quiero más, sólo estar a tu lado y sentirte cerca aún en la distancia; pasar la tormenta y seguir aferrada a tu mano; estar al abrigo de tu corazón. 
Que aunque a veces nos falten palabras y los silencios invadan el espacio entre tú y yo, que las miradas sean las que hablen, que las risas confirmen nuestro amor y que el miedo a perdernos no nos impida crecer junto al otro. 
Yo te prometo no cerrarme nunca más, darte la llave de mi alma y llenarte de sinceridad. Dame a cambio un beso tuyo y tu fuerza al caminar, tu alegría implacable y tu gran personalidad. 
Y que juntos no olvidemos lo más importante; recordarlo cuando las nubes negras amenacen. Y que vuelva a brillar el sol, que de nuevo le robes una sonrisa a mis labios y pasar el bache entre los dos.
Te quiero.

martes, 28 de mayo de 2013

Olvidar para crecer

Nadie dijo que fuera fácil olvidar aquello que te ha marcado, caminar descalzos por cristales rotos sin volver a sangrar... No señor, no es fácil cerrar con llave a los recuerdos, esos escurridizos momentos que prefieres olvidar que salen por cualquier orificio, por pequeñas grietas y te asolan cuando más indefenso estás... No es fácil dejar de sentir el dolor del ayer, ni aunque pasen años y madures, no es fácil pasar página a los traumas que más hondo te han calado. Pero nadie dijo que la vida fuera fácil.
Yo te miro, te miro y veo a un fénix; veo en tus ojos esas tormentas pasadas pero también veo la luz brillar. Veo en ti que la lucha es recompensada, que aunque los recuerdos se cuelen en tus sueños, todo se puede enterrar. Pero también veo en ti la enseñanza de que los años son necesarios, que cuatro manos son mejor que dos, que el hecho de que existan los momentos duros no es más que la lección de que los momentos felices son un regalo.
Tú, cuyo corazón albergó un gran dolor causado por demonios del pasado,  fuiste capaz de superarlo.
Tú, que me enseñaste que el sol brillará si yo quiero que brille.
Tú, que me animas a seguir buscando mi camino.
Tú, que siempre das las gracias, te mereces recibir mi mayor gratitud.
Porque hasta ahora no fui consciente de que tu batalla me animó a levantarme; porque en el fondo has estado ahí; porque me dijiste que no sería fácil, pero no imposible.


Gracias

miércoles, 20 de marzo de 2013

Te siento, porque tú eres yo

Siento tu soledad pegada a mi corazón, como una mano de hielo que congela mis emociones, que me entumece el alma y que me llena de temor.
Puedo notar tu angustia, tu desesperación; tus lágrimas son mis lágrimas, tu dolor es mi dolor.
Toda la impotencia que nace de mi interior brota en tus ojos decepcionados, espejos de ausencia de vida, anhelos de momentos tranquilos, de brisas coloridas, arco iris de infancia, de inocencia, de pureza...
No me importa que me hieras, porque hieres sin razón, porque tus palabras no son tuyas; son de tu otro yo.
Coge mi mano y refugiate en mis alas, déjame compartir tu dolor. Deposita en mis hombros tu carga; entre dos siempre es mejor.

Aunque ahora distancia me pides, aunque ahora mi mano rechaces, tus lágrimas siempre serán mías; tu alegría, de las dos; tu dolor será compartido, y todo tuyo, siempre, será mi amor.

lunes, 11 de marzo de 2013

Todo lo que necesito
es un beso para soñar,
despegar mis pies del suelo
y echar a volar.

Todo lo que deseo
es mi miedo olvidar,
correr por las altas nubes
y tan sólo disfrutar.

Todo lo que anhelo
es tu cuerpo abrazar,
rozar con mis dedos tu piel
y tu calidez notar.

Todo lo que detesto
es dejarte marchar,
aunque te vea mañana
y te vuelva a besar.

Todo lo que recuerdo
son tus labios susurrar
mil palabras hermosas,
mil te quieros de verdad.

Todo lo que quiero
es conseguirte enseñar
que la vida es color puro,
color que a la mía das.

Todo lo que te escribo
es mi forma de demostrar,
de querer perder mis miedos,
de quererte y disfrutar.

martes, 15 de enero de 2013

Al fin

Miré al cielo
de estrellas ausentes,
mar de negrura,
presagio de muerte.
Reflejada vi
mi alma inerte,
rota de dolor
por tu amor hiriente.

Bésame otra vez,
suplicaban mis labios.
Abrázame fuerte
con tus nervudos brazos.
Detén la soledad
que tú mismo has creado,
y ámame de nuevo
como tiempo antaño.

Y así soñando
recuerdos del pasado,
la pesadilla
se terminó ahogando.
Pues ya no te quiero, 
ya no estás al mando.
Por que al fin, sola,
 la felicidad he hallado.