Admitiré y asumiré como persona adulta que soy, que sigo enamorada de ti. Quizá no quiera, simplemente, obligar a mi memoria a borrar todos esos recuerdos, esas conversaciones que tuve contigo. Sigo recordando las primeras palabras, las bromas que gastábamos, las horas que pasábamos contándonos absurdas anécdotas o sorprendiédonos el uno del otro. Y sé que tú tampoco lo has olvidado.
Breve pero intenso fue el tiempo que pasé a tu lado. Esta entrada no es para pedirte nada, de hecho estoy segura que ya ni lo lees, pero necesito decirlo al mundo, ser por una vez sincera y transparente, sin pedirte nada a cambio, sin querer oír consejos como los de "pasa página, olvídale." ¿Por qué olvidar a la persona que marcó una etapa de mi vida importante? ¿Para qué borrar todos esos momentos?
Tus problemas con el marrón oscuro, que no es negro pero que nunca aciertas que lo es. Desear viajar a las estrellas; ver las auroras boreales. El tupper de galletas que me perdiste. Todas las pelis del cine. Lo mal que te indicaba el camino de vuelta, las risas, los despistes, los "tierra trágame"... Qué auténticos éramos al principio, cuando nos enfadábamos por tonterías y nos dábamos la mano como si nunca pasara nada. El hielo que no es agua y el alma que no existe.
Y todavía la gente me pide que olvide. No quiero. Tampoco culpo a nadie. No juzgo, no me enfado. Por que como tú dijiste una vez,
que me quiten lo bailado, esta tarde nunca me la arrebatarán.
Ocupas un lugar muy importante en mi corazón y aunque pasen años, siempre te recordaré con el mayor cariño del mundo. Porque eres un cabezota; porque crees que eres frío cuando ves color a tu al rededor. Porque no te creíste cuando te dije que tuve suerte de cruzarme contigo en el camino, porque eres la relatividad en persona y a veces la contradicción misma. Porque eres espontáneo, lleno de vida, alocado y divertido.No lo olvides.
Con todo esto, te digo adiós.