jueves, 22 de agosto de 2013

Casi seis

Cuando el reloj marque las doce habrán pasado seis veces treinta largos, intensos, maravillosos, confusos y hermosos días.
Días que pasaba a tu lado sin necesidad de estar físicamente contigo.
Días en que nuestras jóvenes almas se compenetraban, enlazaban, fundían e incluso discutían al calor de nuestro corazón.
Antes de contar la una, tus palabras me embrujaron.
Antes de contar las dos, sucumbimos al amor.
Mientras contaban las tres y las cuatro, tu aliento se cernía en mi cuello, mis labios encerraban los tuyos, tu piel rozaba la mía y nuestro calor nos envolvía y protegía del exterior.
Las cinco contaba peligrosa, pues una sombra se cernía, un presagio que decía que las seis no llegarían.
Pues aunque el reloj marque las doce, las seis veces treinta días nunca pasarían, pues el silencio ha robado la alegría que contenían. Mas al aceptar tus besos antes de la una, prometí no darme por vencida.
Y aquí estoy, esperando que el reloj marque las doce sin que la esperanza abandone mi vida.

lunes, 12 de agosto de 2013

De todo corazón

Increíble cómo robas una sonrisa a mis labios, cómo haces que un bache se convierta en tierra llana y firme, cómo acallas el rumor de mis miedos y me empujas a volar alto. 
No quiero más, sólo estar a tu lado y sentirte cerca aún en la distancia; pasar la tormenta y seguir aferrada a tu mano; estar al abrigo de tu corazón. 
Que aunque a veces nos falten palabras y los silencios invadan el espacio entre tú y yo, que las miradas sean las que hablen, que las risas confirmen nuestro amor y que el miedo a perdernos no nos impida crecer junto al otro. 
Yo te prometo no cerrarme nunca más, darte la llave de mi alma y llenarte de sinceridad. Dame a cambio un beso tuyo y tu fuerza al caminar, tu alegría implacable y tu gran personalidad. 
Y que juntos no olvidemos lo más importante; recordarlo cuando las nubes negras amenacen. Y que vuelva a brillar el sol, que de nuevo le robes una sonrisa a mis labios y pasar el bache entre los dos.
Te quiero.